domingo, 31 de julio de 2016

Cuando eras mío, cuando era tuya.

Y pensar que hasta hace un tiempo “el amor” para mí era una mierda. Era algo que por más que se insistiera nunca se iba a dar. Algo imposible. Algo que cuando terminara, no iba a volver a empezar. Algo que si yo lo sentía, la otra persona seguramente no. O algo que si se sentía, por una u otra razón, no se podía. Y era así, cuando se quiere tanto una vez, nunca se iba a poder querer a alguien de nuevo de esa forma.
Y llegaste vos.   
Hablemos de cómo esta piedra fría, que tan cerrada estaba, conoció de nuevo el poder querer. Y de cómo en un abrir y cerrar de ojos, ese querer eras vos.
Y sí, te lo digo así, me volvés loca en todos los sentidos. Y es la primera vez que no me importan las intensidades, que me da lo mismo ir queriendo de a poco o todo junto. Tengo ganas de quererte, quiero quererte. Y no dudo en que cada vez va a ser más. Y también quiero que me quieras. Porque así somos, unos locos de mierda, que no les importa nada, que viven como les gusta, haciendo desastres, disfrutando de lo bueno y de lo malo, pero siempre juntos.
Siempre.
A pesar de tanto, a pesar de lo difícil que fue, acá estamos. Seguimos. Caminando juntos. Volando.
Y vamos aprendiendo a querer nuestros defectos, nuestras virtudes y todo de nosotros. Y me encanta, y es un privilegio aprender con vos. Y también es un privilegio ser tuya y que seas mío. Porque de esto se trata, de pelearla. 
Obviamente me estoy adelantando, pero nos veo futuro. Creo en nosotros y me encantaría que por mucho tiempo más sigamos compartiendo esto tan lindo que tenemos, porque me gusta acompañarte y me gustaría seguir acompañándote toda la vida. Espero que nunca te canses de mis enojos, de mis cambios de humor, de mis boludeces, y sobre todo de mis equivocaciones.
Y si alguna vez pensé que poniéndome de novia se me terminaban muchas cosas, hoy me doy cuenta que empezaron otras mucho mejores. Empieza algo compartido, nuevo, algo que me encanta un poquito más cada segundo. Y estoy mucho mejor así, con vos. Que me la chupe el resto de la gente, las opiniones de los demás. Y nos pasó de todo, y nos va a seguir pasando, porque nunca nada puede ser perfecto. Pero ahora vamos a enfrentarlo juntos.
Con vos me siento segura, invencible. Siento que sos para mí, que realmente encontré a la persona perfecta que va conmigo. Y son las cosas más simples que me gustan de vos. Con un “te extraño” o un “te quiero” ya me siento la mina con más suerte del mundo por tenerte; y te juro nunca pensé que me iba a pasar una cosa así.
En tu casa me siento parte de tu familia. Es increíble como desde el primer día que los conocí los empecé a querer como si fueran mis propios papás, mi propio hermano. Me hicieron sentir así y en todo el tiempo que estuve esa vez en tu casa, pensaba como me gustaría no perder eso nunca, ni perderte a vos, porque nunca te voy a dejar de querer.
Porque me parece que es así, no creo que te deje de querer algún día. Y por mí, nunca te dejaría. Esto puede llegar a terminarse, pero aunque pierda la memoria vas a seguir siendo importante para mí y nunca me voy a arrepentir de todo el tiempo que pasamos juntos. Me cambiaste, te animaste a conocerme, nos diste oportunidades, hiciste que me animara a volver a querer a alguien. Y ojalá supieras como me hacés sentir y lo bien que me hacés, y ojalá te vieras con los ojos que yo te veo. Gracias por tener confianza en mí, aunque haya costado. Y gracias por hacer que confíe en vos. Porque gracias a eso, gracias a que nos queremos como nos queremos, estamos acá.
Sos el mejor del mundo. Sos la razón por la cual me levanto todos los días sonriendo. Sos la persona que me hace olvidar todo lo malo. La que me entiende, me aconseja, me apoya. Que con una palabra, un mensaje, un abrazo de esos largos, un beso, me cura de cualquier cosa. Ya no me guardo los “te quiero”, ya no tengo miedo, ya no me reservo de nada, me quedé sin excusas para cerrarme. Vine buscando una persona como vos desde hace bastante…

Y al fin encontré mi lugar, y ahora sé que es al lado tuyo.